Que te oigan los mares.
Que el viento lleve tu esencia a través de la montañas de este paisaje
descolorido, ponles algo de ti, haz de este mundo algo tuyo de nuevo, pues
nunca ha dejado de pertenecerte.
Oh mujer, oye los cantos de los jilgueros
añorando la llegada de tu aroma. Eres única e inmortal, tu presencia ha de
perdurar más allá de los milenios, la humanidad esta encadenada al candor de tu
tacto, tu cariño, tu esperanza.
Ha de ti, ser perfecto entre lo imperfecto.
Ser de luz en la oscuridad del hombre, haz de llevar tu luz al rededor de este
globo gris y desierto, repobladlo con la belleza de tu sonrisa, con el fruto de
tus entrañas, con la divinidad pura de tu amor.
Si mujer, eres tú la dueña, sabia y
omnipresente. Eres vida, eres paz, eres luz de sol, destello de luna, pasión de
corazón. Seca hoy mujer mis lágrimas, llena con tu incandescencia el fondo de
mi interior, adáptame a la creación de tu historia y perdónanos hoy, ser de
interminable carisma, por haber ofendido tu pureza, tu decidida actitud, tu fe
tan increbantable.
Toma hoy mi mano y llévame a conocer todos
los honores que el creador enajenado hizo en tu honor. Cárgame entre la
bondad de tus labios, calma mi delirio de tocarlos, mi sed de ti, de sentir la fantasía
de tu piel, el formidable color de tu pelo deseo ver y sentir el escalofrió que
me genera tu mirada, tu tierna mirada.
Mujer, no has de soltar nunca las riendas de
esta existencia. Eres tu única entre los mortales, llena de bondad y vida. Sin
ti la realidad seria nuestra cárcel, pero con el color y luminosidad de tu
presencia, vuelves nuestro mundo una mezcla de felicidad, amor y la más bella fantasía
que el hombre puede llegar a desmerecer pero recibe en el infinito mar de tu misericordia.
Gracias Mujer por llenar nuestras vidas,
Madres, esposa...amiga.