viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuando Dos son Uno

Corta el aire. Un viejo ventilado de techo, el cual trae consigo el aroma de las mil y un noches que me ha visto aquí. Sangre, sudor y lágrimas ha visto ser derramadas desde su posición casi divina entre los artefactos. Está por encima de todos en esta habitación. Fumo y veo como el humo hace un remolino al compas de las aspas del helicoidal artilundio. 

Dime amigo, ¿cuantas noches me has visto por aquí, solo fumando, pensando en la mezcla del agua y del aceite?, sabes que no soy literal. Me conoces, así tus brazos sean de lata vieja y oxidada por la brisa húmeda de este pueblo, se cuela por la ventana y en tus 23 años de abuso te ha terminado por joder, así como nos joderá a todos algún día ese ente al que llamamos muerte, tal vez tu le llamas olvido. 

Creo que han de haber sido 147 días. ¿No te parece?, 147 días en los que me has visto fumar de la misma cajetilla infinita. Gastar el mismo encendedor una y otra vez como si sus latas de gas no se me acabaran. Tomar de la misma boquilla de la cual ya no diferencio el sabor, ¿tequila? ¿Aguardiente? ¿Soledad? Dímelo tu amigo, has estado allí todo este tiempo mirándome. Observas y te ríes de mi, de cómo me fundo al olvido, al resentimiento de un 'tal vez' acompañado de un 'te odio' con sabor a 'te amo'. 

Desvarío. Este no soy yo, o puede que sí. ¡Dímelo pero no me lo grites! ¡Se la causa de mi estado! Maldición esa, la que todos quieren evocar de distintas formas, ese sentimiento para sufrir, pero que llena de éxtasis al doler. El amor. En tus aspas esta su nombre, recuerdo que lo pinte, lo tatué en tu lisa y fría piel de hojalata. Lo hice para recordarla todos los días, no me culpes, fue la época de mi ilusión, algo utópico de lo que me culpas día con día en esas letras oleosas que jamás se borraran hasta que dejes de existir. ¡Cúlpame! ¡Yo mismo seré tu verdugo mi más fiel amigo! 

Otro cigarro más por encender, otro centímetro de ser menos. Ser que fue suyo, pero decidió abandonar. Me  dejo botado y aquí me encontré, tan arrugado que no pude plancharme, solo acomodarme para seguir terminando conmigo centímetro a centímetro, cigarro a cigarro. Tú debes recordarlo, cuantas veces la traje a incomodar tu espacio, a acelerar tu agitar. Veladas de risas, lujurias y placeres. De cuerpos sudorosos y sexos fundidos, pasión de la que fuiste testigo voyerista. Noches de efímeras sensaciones, entre besos cálidos y palmas heladas, copas de vino y jarras de cerveza, noches de banquetes y hambrunas, noches de abundancia y de carencia. Tú me viste amarla bajo tu aura, tú la viste mentirme bajo tus brazos. Tú la viste abandonarme por otro a quien igualmente dice amar, el mismo al que amaba cuando la conocí. Un pobre diablo por el que habría dado mi existencia borona a borona por ser el. 

Tú ahora me ves morir por ella, sexo, sudor y piel ajena han pasado por esta cama. Mi lujuria no desvanece mas mi sed saciada no está. Ella fue mi perdición. A ella la ame y con ella se fue todo, no he vuelto a amar, a pesar que mil copas he probado, todas me siguen sabiendo a licor barato. 

Amigo, mi querido amigo. Sé que tu no me oyes, eres un ser inerte y carente de vida. Así como ella lo es, falta de aliento, invención mía. Tú me has visto mentirme, ella no vino a mis puertas, la cree con las gotas de imaginación y desprecio por la soledad que se regaban de mi ojos al pensar en mi triste existencia. Aun así dentro de su irrealidad ha de haberme abandonado, en su nombre está la razón por la que se fue. Se llamaba vida, la metí en mi habitación, la desnude y la hice mía. La use para sentirme uno, como si ella fuera otra, dos seres fusionados. Es imposible unirte a tu naturaleza, ella es tuya hasta que te abandona. Ella me abandono tan solo por mí, sabe que no la amo, le soy infiel como ella me es infiel con la realidad. Yo la desprecio por la miseria, mi verdadero ser, mi verdadera unión, soy su obsesión. Pero cada vez que quiero alejarme de ella, me atrapa, me agarra entre sus piernas y rasga mi espalda pero me hipnotiza, me asesina cuando llega, no avisa, me enloquece y me amarra a ella. Solo la puedo echar cuando mi voluntad y mi ser me dejan. Ella sin embargo, la vida me respeta, me avisa y se me acerca, me acaricia, me mima y llega a mi puerta con toda su disposición, o al menos cuando fue mía. 

Y ahora estoy aquí, con cigarrillos a medio fumar, los ojos rojos por el humor de la nicotina, hambre de algo que no es real. Hablándole a un viejo ventilador, asesino, amigo y enemigo. Añorando una utopía en cuerpo de mujer, que me seduja con sus curvas, me bese con sus labios y me termine de hundir o me ayude a salvarme. Hoy mientras narraba mis desgracias han tocado a mi puerta. De algo puedo estar seguro, alguna de las dos ha llegado y si mi puerta no ha caído a patadas es porque ha venido aquella a la que engañe, tal vez a besarme de nuevo o a abofetearme para dejarme con la miseria y ser desgraciadamente feliz con solo haberle visto. 


Las Olas en los Caños


¿Para qué sirve la memoria? ¿Para qué sirve ese mecanismo presuntuosamente inocuo?, nadie puede decirlo, los significados son subjetivamente distorsionados de mente en mente, cabeza a cabeza. ¿Corazón a corazón?, no, en su lugar seria de vientre a vientre. Todo se concentra allí, esas tan llamadas emociones no erosionan a ras de piel erizada, ni de escalofríos sistemáticos que recorren los nervios de la espalda. No. Es en el estomago, donde se siente el odio y la repulsión con el malestar, donde se siente el frio de la confusión y la desesperación y las cosquillas nerviosas del hígado cuando se siente amor.

 Ah! y los recuerdos, verdad. ¿Que eran? Aun no lo sé, y no creo estar cerca de saberlo, yo solo camino, camino y camino. Si, en una desolada ciudad, melancólica, donde siempre hiela a esta hora de la madrugada. Las 3. Llevo una hora despierto y media dando vueltas por las calles, que tanto son inseguras como son bóvedas de secretos que van más allá, viajan con la basura de las calles, entre icopores, papeles y servilletas a medio usar. Porque aparte de todo, esta ciudad está sucia y no solo de basura física, inútil y repugnante, a su vez de memorias estúpidas, esos llamados recuerdos inútiles que pareciera que los arrastra entre sus aguas sucias ese viejo caño enladrillado que parte en dos la zona verde del separador de otro de estos barrios olvidados de Bogotá. No sé porque de todo el paisaje, ese caño se me hace tan peculiar, por poco como si me viera allí, en esas aguas negras que arrastran basura, como si esos fueran mis recuerdos. Odios, lamentos, rencores, amores, pasiones, lujurias e ilusiones que tan solo fluyen en el de venir de ese caño frió y austero. Soy yo, y toda su basura son mis recuerdos, los quiero desechar, olvidar y vivir de nuevo. Quiero que todo se vaya, se destruya, lo arrastre el caño entre sus olas y lo lleve lejos de aquí, entre espuma fétida y desechos inservibles, afuera esos odios, quiero ser libre, adiós a los rencores quiero tranquilidad, adiós a los viejos amores, quiero renacer.

Pero solo digo patrañas, en los caños no se hacen olas. Esa suciedad circula, pero no toda se va. Todo fluye, pero lo más inservible se queda.  ¿Que será? ¿Será solo para atormentarme aun mas, volverme el ser melancólico y conformista que siempre he despreciado, tal y como lo es esta infecta ciudad?, se que ese es mi destino, me lo niego pero a fin de cuentas lo sé, solo me pregunto en ultimados momentos del paso de la madrugada a la mañana, mientras el sol ya empieza a molestar mis pupilas acostumbradas a la oscuridad. ¿Será el amor o el odio lo que no quiere desaparecer del caño de mi existencia?

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Obertura

Que suenen los tambores! que los hierros y las campanas resuenen entre las dulces sinfonías de los vientos. Que se estremezca el lugar. Esta apunto de desatarse el fuego de los años, ese fuego incontrolable que consume a su paso, destruye pero no solo deja desastres a su paso, a veces el paisaje desolador es lo mas hermoso que en la retina se haya alojado, como los paisajes volcánicos de una isla que se extingue con el paso del magma. 

Oh inmensa melancolía!  recorre mi ser y enciendeme, màtame y deja que de mis cenizas no surja nada, que de este ser obscuro y atrevido se consuma todo. Se derrita en los albores del calor del fin de los tiempos. Que se extinga todo. Cada ser que en mi mente haya nacido, acabalo, no tengas piedad e incinèralo  Mi mente, prisión de grandes espectros, entre monstruos y ángeles  deidades y demonios, obscuridad segura y luz siniestra. Una contradicción redundante. Una vida para la muerte, o tan solo una vida para la nada y para el todo. 

Del amor? de ello no queda nada, tal vez un recuerdo, una ilusión efímera. Puede que lo quede todo, una epifanía utópica, un deseo ahogado en voces de desesperación  dolor y odio, ¿es eso amor? ¡es obsesión . ¿que amas mas allá de una fantasma despiadado? anhelas sentir su dolor de nuevo, su ardor en el pecho una vez mas, amas esa sensación que te inunda, te llena, te satisface mas allá de cualquier deseo carnal, de cualquier lujuria viajera entre las noches frías de octubre, recordando manos calientes que pasaron por tu piel mas de una vez. Pero no, no es amor, no es obsesión  es un agradecimiento extraño, retorcido, lleno de buenas intenciones y ninguna acción  Tan solo quieres la distancia, el perdón  que te olviden, para no ser un obstáculo  ni que te obstaculicen y a la vez tu también avanzar intrínsecamente hacia un lugar que no sabes si conocerás. 

La sinfonía esta por terminar, el éxtasis de los platillos y las gaitas han descendido  Tan solo queda uno, una pequeña flauta que sopla y resopla, aun entre el desafinó del interprete, esta no se calla, es tal ves el vestigio del espíritu  lo que no se quiso consumir en el fuego, ahogar en el amor, morir por el. ¿es este tu ultimo aliento de ser? ¿el ultimo grito? ¿has de dejarlo todo y no volver al show una ultima vez?...¿en verdad es la ultima vez?. No. En lo absoluto. Quedan sinfonías que componer, palabras por escribir, fuegos que encender, labios que besar, amores que despertar, pero por sobre todo, queda una fantasía por vivir. Fantasía que nunca deja de insistir, nunca has de renunciar.


JDMR