viernes, 23 de noviembre de 2012


Las Olas en los Caños


¿Para qué sirve la memoria? ¿Para qué sirve ese mecanismo presuntuosamente inocuo?, nadie puede decirlo, los significados son subjetivamente distorsionados de mente en mente, cabeza a cabeza. ¿Corazón a corazón?, no, en su lugar seria de vientre a vientre. Todo se concentra allí, esas tan llamadas emociones no erosionan a ras de piel erizada, ni de escalofríos sistemáticos que recorren los nervios de la espalda. No. Es en el estomago, donde se siente el odio y la repulsión con el malestar, donde se siente el frio de la confusión y la desesperación y las cosquillas nerviosas del hígado cuando se siente amor.

 Ah! y los recuerdos, verdad. ¿Que eran? Aun no lo sé, y no creo estar cerca de saberlo, yo solo camino, camino y camino. Si, en una desolada ciudad, melancólica, donde siempre hiela a esta hora de la madrugada. Las 3. Llevo una hora despierto y media dando vueltas por las calles, que tanto son inseguras como son bóvedas de secretos que van más allá, viajan con la basura de las calles, entre icopores, papeles y servilletas a medio usar. Porque aparte de todo, esta ciudad está sucia y no solo de basura física, inútil y repugnante, a su vez de memorias estúpidas, esos llamados recuerdos inútiles que pareciera que los arrastra entre sus aguas sucias ese viejo caño enladrillado que parte en dos la zona verde del separador de otro de estos barrios olvidados de Bogotá. No sé porque de todo el paisaje, ese caño se me hace tan peculiar, por poco como si me viera allí, en esas aguas negras que arrastran basura, como si esos fueran mis recuerdos. Odios, lamentos, rencores, amores, pasiones, lujurias e ilusiones que tan solo fluyen en el de venir de ese caño frió y austero. Soy yo, y toda su basura son mis recuerdos, los quiero desechar, olvidar y vivir de nuevo. Quiero que todo se vaya, se destruya, lo arrastre el caño entre sus olas y lo lleve lejos de aquí, entre espuma fétida y desechos inservibles, afuera esos odios, quiero ser libre, adiós a los rencores quiero tranquilidad, adiós a los viejos amores, quiero renacer.

Pero solo digo patrañas, en los caños no se hacen olas. Esa suciedad circula, pero no toda se va. Todo fluye, pero lo más inservible se queda.  ¿Que será? ¿Será solo para atormentarme aun mas, volverme el ser melancólico y conformista que siempre he despreciado, tal y como lo es esta infecta ciudad?, se que ese es mi destino, me lo niego pero a fin de cuentas lo sé, solo me pregunto en ultimados momentos del paso de la madrugada a la mañana, mientras el sol ya empieza a molestar mis pupilas acostumbradas a la oscuridad. ¿Será el amor o el odio lo que no quiere desaparecer del caño de mi existencia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario